
"COCHO" LE PAGA AL PLANTEL HASTA EL ÚLTIMO PARTIDO: NOVIEMBRE Y DICIEMBRE, QUE SE LOS PAGUE DIOS
La Politica QuilmeñaLa crisis económica e institucional en el Quilmes Atlético Club suma capítulos donde la improvisación y la falta de caja terminan detonando los últimos puentes de gobernabilidad en Guido y Sarmiento. Tras la parálisis de las prácticas e intimaciones gremiales, el propio presidente Carlos "Cocho" Giulianetti salió a admitir la mora salarial en una entrevista con el medio partidario La Pasión Cervecera, revelando una insólita estrategia de negociación con el plantel.
Durante la entrevista con La Pasión Cervecera, el titular cervecero blanqueó que se deben los meses de agosto y septiembre, pero reconoció que pretendía recortar el contrato de los futbolistas al último día de competencia efectiva: «El atraso existe, se debe agosto y septiembre, eso es indiscutible. Lo que queríamos era que el gesto de ellos, por el desempeño y la campaña muy mala que tuvimos, fuera cobrar hasta el último día trabajado y que Quilmes no tenga que abonar noviembre y diciembre», argumentó Giulianetti, trasladando las pérdidas de sponsors y recaudación al bolsillo de los jugadores.
Traducido del idioma dirigencial a la rosca real: para la conducción de la Agrupación Plateada, si el torneo terminó, los sueldos de noviembre y diciembre que se los pague Dios. La propuesta de "sanción por mal rendimiento" fue rechazada de plano por los referentes de la plantilla, que no solo frenaron el mano a mano individual sino que activaron la intervención de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) para exigir el cumplimiento del contrato anual completo.
Mientras la tesorería busca oxígeno, el descalabro operativo cotidiano llegó a niveles insólitos. Según pudo confirmar La Política Quilmeña, la plantilla tuvo que abandonar las instalaciones del predio deportivo y trasladarse a entrenar a la cancha principal del estadio por una razón insólita: las canchas de entrenamiento estaban inhabilitadas por tener el pasto demasiado alto debido a la falta de mantenimiento básico.
A ese cuadro de abandono logístico se le suma un vestuario desarticulado donde más de la mitad del plantel profesional ya no se presenta a entrenar, entre rescisiones anticipadas, licencias de hecho y futbolistas desafectados.
La pretendida "quita por mal rendimiento" confesada ante La Pasión Cervecera no hizo más que desnudar la fragilidad de la gestión de Giulianetti. Sin caja para cerrar el año y con los futbolistas plantados ante el gremio, el Cervecero atraviesa un fin de temporada sin rumbo, sin predio en condiciones y con un vestuario incendiado.



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